Leyenda quiere decir texto para ser leído y es, en forma llana, la explicación sobrenatural de un fenómeno desconocido. Antiguamente, en los templos, escuelas y reuniones familiares, se le dedicaba un lapso a la leyenda, es decir, a relatar en voz alta la vida de un santo, heroína, patriota, mito o epopeya, resaltando el valor de una experiencia humana moralizante, intrépida, regional, racial, amorosa, a la que se adornaba con atributos e inventiva anecdótica para enaltecer dones espirituales y talentos físicos, y consolidar capítulos de una obra ejemplar para la enseñanza y la imitación. Nació así la historia sagrada, la narrativa tradicional, como una colección de relatos considerados luego históricos, pero que en realidad es una mezcla popular de ficciones, tradiciones orales, cuentos y verdades que el tiempo amalgamó y desfiguró.